A estas alturas para nadie es ajeno el escándalo mundialista que se armó cuando la FIFA anunció que investigaría el «PUTO» que grita la afición mexicana contra el guardameta contrario. Los ofendidos son aquellos hinchas y afines que dicen que nada tiene que ver el grito con homofobia, sino que es una mera distracción para que el oponente de la seleccion pierda la concentración, y por tanto, despeje mal la pelota en la cancha. Hasta ahí y con esa explicación (de algunos), me quedo a medias en la comprensión de lo que realmente implica. Para mi, el gritarle «puto» al portero contrario no deja de tener un tufo homofóbico. ¿Por qué le gritan puto? ¿Por qué no burro como hacen los pequeños que visitan los estadios con sus papás?
Más allá del grito mismo, las consecuencias que puede tener a futuro en la perpetuación y aceptación de gritarle puto a alguien que es contrario a mi equipo, es lo que llama mi atención. ¿Por qué el «ambiente» del estadio permite espetarle un puto a alguien más? No entiendo, la verdad.
Imagine la siguiente situación. Está usted en medio de un juego de destreza con su mamá o su papá, es el turno de él o ella y para hacer que pierda la concentración, ¿usted le gritaría puta a su mamá? ¿a su papá?, bueno, ¿al vecino? ¿a los hermanos? ¿y si lo escucha alguno de sus padres? ¿si se lo dice a usted alguno de sus hijos o sus padres? Creo que deja de ser tan permitido, ¿verdad? Porque como todo en este país, es bueno mientras le pase a mi vecino.
Para los que tienen hijos y juegan futbol, ¿qué pasaría si su hijo va a despejar la pelota y toda una grada llena de familiares del otro equipo le grita puto? Nada más es para pensar… y desde mi punto de vista, dejar de hacer, siento. A este paso vamos a teminar en una especie de Ley del Talión mexicana: Puto yo, Puta tú, Putos todos.
Les dejo un video de Javier Solórzano con el que concuerdo y una lamentable historia de homofobia y futbol.
Manifiesto mi total empatía a combatir la homofobia y respetar la diversidad sexual. Dicho esto, me parece que exageramos en cuanto al ahora mundialmente famoso grito a los porteros de «eeeeehhhh….puuuuuuto!»
A mi en lo personal me parece divertido, nadie (eso creo) piensa que el portero contrario (en este caso TODOS los porteros del mundo) sea homosexual y lo estén criticando por ese hecho. Noooo, recordemos que además de la insostenible conotación homofóbica, también usamos la palabra para muchas cosas más, como sinónimos de cobarde por ejemplo «Ándale wey, no seas puto» le decimos a quien no se atreve a hacer algo. Lo usamos hasta para referirnos a objetos inanimados «Perdí el puto tornillo de mis lentes» y no me imagino un tornillo gay!!! Por otro lado, mi hijo sí juega fut y cuando era portero (ahora defensa) si le hubieran gritado puto, me hubiera reído mucho sabiendo que ese contexto de un partido de futbol no es una ofensa personal, es una distracción. Claro, si la sacas de contexto (como lo sugieres en tu texto) es diferente, si un amigo me saluda «hola wey» es normal. Si un desconocido en la calle lo hace es diferente (diferente contexto) Si a una persona de raza negra yo le digo negro es discriminatorio, si lo hace otro de la misma raza es simplemente un saludo (diferente contexto).
Bueno, ya fue mucho comentario. Saludos y un abrazo.
p.s. Puto el que lo lea!!!