Es bien cierto el dicho ese de «caras vemos, corazones no sabemos». Me siento muy afortunado de poder crecer y aprender de la mejor manera, de buena gana y dispuesto a abrazar todo lo que venga aunque es inevitable que en el camino te topes con algunas piedras incómodas, pero lo que me encanta de todo este nuevo proceso son la maravillosas sorpresas que te llevas.
Aquellas cosas, acciones o personas que tienen la cualidad de sorprenderte con lo más simple porque lo hacen de manera genuina y con cariño. Esta semana ha sido de muchísimo aprendizaje, pero sobretodo de muchas lindas sorpresas… y tú, ¿hace cuánto que no te sorprendes? o mejor preguntaré, ¿hace cuánto no te dejas sorprender? Piénsalo.