Qué energía. Qué vigor. Cuánta rebeldía. Con esa impresión me dejaron las visitas que han realizado a las comunidades universitarias los candidatos presidenciales. Hace unas semanas veíamos alumnos del Tec de Monterrey que vitoreaban a Andrés Manuel López Obrador, y fuimos testigos de los groseros gritos a Enrique Peña Nieto en la Ibero. ¿Sorpresa? La verdad es que no.
Sorpresa sí fue ver al magisterio de la UNAM, receptivo, cuestionador, abierto al diálogo con Enrique Peña. Muchos se dejan ir con con la errónea idea que ser de escasos recursos es igual a tener preferencias por la izquierda política, algunos, los más necios, hasta lo ligan directamente con el socialismo y viceversa, que entre más opulento es el personaje, mayor preferencia por el capitalismo o neoliberalismo. Y pues ni lo uno, ni lo otro.
Caso curioso de los jóvenes del Tec de Monterrey y los de la Ibero, que hace 6 años comenzaban con cambios corporales que no entendían, comenzaba su viaje a la bella vida de adolescente. Al mismo tiempo AMLO hacía de las suyas, y dudo que lo sepan y menos que las recuerden.
Mientras escuchaba las groserías que se gestaban en la Ibero, caí en cuenta de un factor importantísimo y que era un indicador para EPN. Esos chicos, que hoy se juran rojos, que apoyan una izquierda que desconocen, son reflejo de la rebeldía hacía a sus padres, hacia el orden, hacia todo. Al mismo tiempo son hijos de prominentes empresarios, algunos de políticos, de personas que pueden destinar una buena cantidad de dinero a la educación universitaria privada del país.
¿Qué escuchan en casa éstos jóvenes? ¿Su rebeldía va hacía lo que prefieren sus padres? ¿Adivinaríamos a quién apoyan esos prominentes empresarios, padres de los “revolucionarios” estudiantes?
Una cosa sí me queda clara, no fue un boicot para EPN. Esos reclamos son legítimos, son de estudiantes, y no hay que menospreciarlos, cosa diferente sería si esos abucheos fueran emitidos por los empresarios, por ejemplo, como le sucedió a AMLO en la reunión con COMPARMEX, no lo abuchearon, porque no son pueriles, pero su cuestionamiento hacia uno de los Jefes de Gobierno que más ha afectado al sector empresarial fue bastante duro, de frente, como debe de ser.
Vamos casi a medio camino de las elecciones y todavía no veo acción. Esperemos.